martes, 2 de febrero de 2010

Le Corbusier y otros artistas en el Burdel

Se muestra a continuación ese "bendito y maldito" espacio que a través de la historia tanto fascinó a artistas y genios y gracias al cual, ellos mismos, con diferentes técnicas, colores y estilos nos lo pudieron mostrar en sus obras.
A su vez, se muestra a Charles Édouard Jeanneret-Gris (Le Corbusier) de una forma diferente a la que muchos estan acostumbrados. La constante imagen pulcra, refinada, luminosa, racional, tecnicista, abstracta, funcional, eficaz y hasta fría que ofrecía el "maquinista de la Máquina Para Vivir", se tambalea por otra apariencia donde para muchos prima en él, lo baldado, lo carnal, el desparpajo, la lascivia y hasta la sordidez.

Imágenes sobre las puertas de ingreso a las habitaciones de un lupanar de Pompeya (Antigua Roma).
Fuente: http://catedraubohistoriaantigua.blogspot.com/2007/09/amor-y-poesa.html


Frans Van Mieris (1635-1681) - Escena de burdel


Jan Vermeer (1632-1675) - La alcahueta


William Hogarth (1697-1794) - La carrera de una prostituta


Edgar Degas (1834-1917) - El burdel


Toulouse Lautrec (1864-1901) - Salon de la rue des moulins


Pablo Picasso (1881-1973) - El burdel filosófico (o las señoritas de Avignon)




Le Corbusier (1887-1965), Acuarelas basadas en una visita a un burdel parisino



El otro Le Corbusier, pintando desnudo con la gran cicatriz en su pierna




Christian Bendayan (Huarmi Boa I, Huarmi Boa II, Huarmi Boa III, etc.) y Enrique Polanco (Bar del Callao - 1980, El Olimpo - 1991, Eros y Tanatos - 2004, etc.) son dos excelentes pintores peruanos que de alguna manera podrian sugerir en la diversidad, ludismo y voluptuosidad de sus colores la migración, festividad, transgresión y nocturnidad de lo burdelesco.
Me tomo la libertad de mostrar un par de cuadros que se publican en sus respectivas paginas web.

Christian Bendayan (1973) - Huarmi Boa III


Enrique Polanco (1953) - Eros y Tanatos

1 comentario:

Eduardo dijo...

El burdel se presta para muchos tipos de actos creativos de todos los calibres, ya de por sí poner un pie en un burdel puede ser una experiencia creativa y transformadora; ahora verlo a Le Corbusier pintar en un burdel y calato, eso es una proceso de prolongada eyaculación creativa para el artista.